CATÓLICOS EN FERROL – Los Misioneros Claretianos cierran su comunidad asistencial de León tras 57 años de presencia en la diócesis

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Los Misioneros Claretianos han cerrado su comunidad de León, una casa asistencial que acogía a seis religiosos de edad avanzada y que hoy precisan atención y cuidados. Los seis —cinco presbíteros y un hermano— han entregado su vida al servicio del Evangelio y en esta última semana de septiembre han pasado a formar parte de la comunidad asistencial de Colmenar Viejo, donde han sido recibidos con afecto por los miembros de la comunidad y donde continuarán siendo acompañados por otros religiosos claretianos y por personal cualificado.

La decisión culmina un proceso iniciado por el Gobierno Provincial, que acordó el cierre de la casa dentro del proceso de revisión de posiciones. Así, siguiendo los cauces oficiales, la Provincia presentó al Gobierno General la solicitud de supresión de la Casa de León —comunidad asistencial y casa de ejercicios— el 21 de julio. El Gobierno General, reunido el 3 de agosto, dio el decreto de supresión firmado por el Superior General, P. Mathew Vattamattam.

Tal y como recoge el propio decreto, la petición se enmarca en el plan de revisión de posiciones de la Provincia, aprobado por el Superior Mayor y su Consejo y respaldado por la Junta Permanente, ante la necesidad de reducir las comunidades asistenciales que se han mantenido durante casi dos decenios en la Provincia. El discernimiento se llevó a cabo dentro de un proceso de consulta y escucha con la comunidad y las personas implicadas.

El agradecimiento de la diócesis de León

El obispo de León, Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal, CMF —él mismo misionero claretiano—, respondió el pasado 31 de agosto a la carta en la que el Superior Mayor de Santiago, P. Adolfo Lamata, le comunicaba formalmente la decisión.

En su carta, el obispo recuerda que la presencia claretiana en la diócesis se remonta a 1969 y repasa los “muchos años de vida compartida”. “Comprendo las circunstancias que os llevan a tomar esta decisión —prosigue el prelado—, aunque no puedo dejar de expresar lo que supone una pérdida para la diócesis”. “La presencia de los Misioneros Claretianos ha dejado huella en León”: la integración en la diócesis ha sido muy buena, el servicio de la casa de ejercicios se ha apreciado mucho y las tareas pastorales se han desempeñado “con entrega y generosidad, con compromiso parroquial y arciprestal”.

El obispo transmite, en nombre de toda la diócesis y en el suyo propio, su “sincero agradecimiento por tantos años caminando juntos y por todo el bien sembrado”, un bien que —afirma— “permanecerá en la memoria y en el corazón de muchas personas”.

Como recuerdo de los claretianos en León, Mons. de las Heras ha pedido una imagen de san Antonio María Claret que se colocaría en el obispado dejando documentada la donación y la razón de ese signo. “Seguiremos unidos en la misión que compartimos y en el afecto fraterno”, concluye el obispo en su carta.

 

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