CATÓLICOS EN MADRID – La plomada de la vidaSin Autor

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Defender al indefenso sin complejos

Por: Eloy Asenjo Carpintero

Cuando construimos un edificio, usamos una plomada para asegurarnos de que la pared queda bien recta, guiados por una ley de la gravedad que no se puede negociar. Nos gusta pisar sobre seguro con cosas claras. Sin embargo, cuando llevamos esa exigencia de rectitud a las leyes y al sufrimiento humano, el terreno se complica. Este debate sobre qué debe fundamentar nuestros derechos cobró mucha fuerza con el discurso del papa León XIV ante las Cortes Generales, donde avisó del peligro de creer que una ley es justa simplemente porque se vota por mayoría en el Parlamento.

Esta cuestión no es teórica. Causa verdadero asombro comprobar cómo se plantean hoy los debates en foros de calado universitario —como la cumbre internacional sobre el aborto celebrada del 1 al 3 de octubre en la Universitat Pompeu Fabra con el sello de la FIAPAC—, donde se discute sobre la vida eludiendo una pregunta tan elemental como ineludible: ¿cuándo podemos llamar persona, y por tanto titular de derechos, a un niño que aún no ha nacido? Si dejamos que nos guíe la advertencia del Papa, descubrimos una realidad inmensa que nos interpela la conciencia.

En estricta justicia, nadie tiene legitimidad para quitar la vida a un inocente. Lo verdaderamente fundamental es proteger sin fisuras al nasciturus y arropar de verdad a la madre que atraviesa una situación límite. No se trata de buscar castigos ni de juzgar a las madres atrapadas en una encrucijada terrible, sino de ofrecerles una salida justa apostando por una cultura del acompañamiento real.

Para sostener este compromiso, choca comprobar el gran secretismo que envuelve a esta realidad, impidiendo a la mujer acceder a información crucial para su consentimiento. Ocurre, por ejemplo, con la resistencia general de la sanidad a mostrarle una simple ecografía o permitirle escuchar el latido de su hijo; una ventana visual y auditiva que debilita su libertad de decisión y silencia una verdad biológica innegable.

Detrás de este silencio opera también un poderoso interés económico que no podemos ignorar. Amparado por leyes permisivas, el aborto se ha convertido en un negocio millonario: clínicas privadas con alta rotación —a veces conectadas a circuitos públicos— que priorizan sumar intervenciones y facturar por encima de la ética, forzando los límites psicológicos y de plazos establecidos. Frente al egoísmo que convierte la vida en una mercancía, los cristianos estamos llamados a recuperar la plomada de la dignidad para que la sociedad proteja de verdad a los más frágiles.


 

Eloy Asenjo Carpintero

(Madrid, 1965) es Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Autónoma de Madrid (1988) y docente de Enseñanzas Medias en las áreas de Matemáticas, Física e Informática. Con experiencia como consultor en e-learning e implantación de tecnologías educativas, actualmente imparte clases en el Colegio María Teresa de Alcobendas y desarrolla recursos didácticos interactivos para la enseñanza de las ciencias en Secundaria y Bachillerato.

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