CATÓLICOS EN SALAMANCA – El Centro de Escucha Diocesano inicia un acompañamiento a los afectados por los terremotos de Venezuela

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La iniciativa, dirigida a personas residentes en Salamanca, comenzó con un encuentro grupal organizado conjuntamente con la Casa de Venezuela y continuará con apoyo individualizado para quienes lo precisen

 

SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN

El Centro de Escucha Diocesano “Carmen Calzada” ha iniciado un acompañamiento a personas venezolanas residentes en Salamanca que han perdido familiares o amigos, viven con preocupación la situación de sus seres queridos o se han visto afectadas por los daños causados por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio.

La iniciativa comenzó este jueves, 23 de julio, con un primer encuentro grupal organizado en colaboración con la Casa de Venezuela en Salamanca. El objetivo era ofrecer un espacio de acogida y escucha a quienes, desde la distancia, siguen viviendo el dolor, la incertidumbre y la impotencia que ha dejado la tragedia.

Era la primera vez que el Centro de Escucha “Carmen Calzada” realizaba una sesión en grupo desde su apertura, el pasado mes de febrero. Hasta ahora, su labor se había ceñido a acompañamientos individuales, de los que ya se han iniciado diez.

La coordinadora del centro, María Victoria Baida, agradece la colaboración de la Casa de Venezuela y, especialmente, la implicación de su presidenta, Elimar Uribe, “una persona encantadora, dinámica y muy activa que enseguida lo dio todo para poder organizar esta actividad”.

Aunque inicialmente se habían inscrito doce personas, finalmente participaron cuatro. María Victoria reconoce que dar ese paso no era sencillo: “Entendemos que es muy difícil apuntarse a una actividad así en uno de los momentos más tristes y difíciles de tu vida, en un centro que casi no conoces y con personas totalmente desconocidas”.

Lo que en un principio iba a desarrollarse en dos grupos se convirtió así en un único espacio de escucha, en el que se fue creando un ambiente de confianza y de cercanía.

Un equipo preparado para acompañar

Junto a María Victoria participaron en el acompañamiento Ana Espada, voluntaria del Centro de Escucha Diocesano, y los psicólogos Elisa León y David del Molino, vinculados a Cáritas. Los cuatro formaron el equipo que acogió y acompañó a los participantes y se prepararon previamente con una formación específica impartida por el psicólogo y formador del Centro de Escucha Los Camilos de Madrid, Valentín Rodil.

Poner palabras a lo vivido

Tras la acogida inicial, los participantes comenzaron a poner nombre a lo que estaban sintiendo. En la conversación surgieron sentimientos como la impotencia, la culpa, la incertidumbre por los familiares o el dolor por las pérdidas.

“El poder de la escucha hace que cada emoción sea reconocida y validada”, señala la coordinadora del Centro de Escucha Diocesano. “Todo eso que parecen historias individuales se convierte en una historia compartida. El peso del dolor no desaparece, pero deja de recaer en uno solo”, reconoce María Victoria.

Un dolor que se suma al camino migratorio

Durante el encuentro afloraron también las heridas que muchas de estas personas arrastran desde que tuvieron que dejar Venezuela. El terremoto, explica esta responsable, “no solo hizo temblar la tierra; también hizo temblar recuerdos, emociones y experiencias que parecían ya acomodadas en algún rincón del corazón”.

Junto a ese dolor, se hizo visible la fortaleza con la que estas personas han aprendido a levantarse, a comenzar de nuevo y seguir pendientes de quienes permanecen en su país. “Están acostumbrados a vivir en resiliencia, a luchar por sus compatriotas”, señala María Victoria. Sin embargo, este encuentro les permitió reconocer que ellos también  “necesitan cuidarse y que les cuiden”.

Para la coordinadora, este fue uno  de los principales aprendizajes de la tarde, junto a la necesidad de crear redes de apoyo en las que compartir lo vivido y sentirse sostenidos.

La fe como apoyo

Entre las cuestiones que fueron surgiendo durante el encuentro apareció también la manera de afrontar lo sucedido y de encontrar un sentido en medio del dolor.

“La fe la descubrimos como uno de los pilares más importantes para seguir adelante”, afirma María Victoria Baida. Cada persona, explica, trata de encontrar su propia respuesta, pero la fe apareció como “una base y un asidero importantísimo”.

Al finalizar el encuentro, los participantes recibieron un folleto con pautas de afrontamiento e información sobre algunas de las reacciones habituales ante situaciones traumáticas, para ayudarles a comprender mejor que muchas de las emociones que están sintiendo forman parte de una respuesta normal ante una vivencia de tanta intensidad.

Un acompañamiento que continúa

El Centro de Escucha Diocesano “Carmen Calzada” les ofreció también la posibilidad de continuar este proceso mediante sesiones individualizadas, gratuitas y confidenciales, así como a través de nuevos encuentros grupales. Además, se les informó de otros recursos de apoyo disponibles a través de Cáritas diocesana y de otras entidades sociales.

María Victoria explicó también que quieren proponer la celebración de una eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima para toda la comunidad venezolana. La fecha está todavía pendiente de concretar.

Este acompañamiento se suma a las distintas muestras de cercanía promovidas por la Iglesia de Salamanca tras el terremoto, entre ellas la oración por las personas afectadas y la colecta extraordinaria que el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, pidió destinar el pasado 5 de julio a la campaña de emergencia “Cáritas con Venezuela”.

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