Mons. José Luis Retana presidió en la Catedral la eucaristía en honor a la patrona de Salamanca, en la solemnidad de la Natividad de María, y pidió aprender de ella “humildad y disponibilidad” para colaborar en la obra de la salvación
SERVICIO DIOCESANO DE COMUNICACIÓN
La Catedral de Salamanca acogió este martes, 8 de septiembre, la tradicional eucaristía en honor a Nuestra Señora de la Vega, patrona de Salamanca y su tierra, coincidiendo con la solemnidad de la Natividad de la Virgen María. La celebración estuvo presidida por el obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, acompañado por el obispo emérito, Mons. Rutilio del Río, miembros del Cabildo Catedral, sacerdotes y religiosos de la diócesis.
Numerosos fieles participaron en esta celebración en torno a la Virgen de la Vega, a la que también asistieron representantes de las diferentes administraciones e instituciones salmantinas.
En su homilía, el obispo destacó la oportunidad de comenzar un nuevo curso a los pies de la Virgen, “para que nos dé aliento”, y recordó que con el nacimiento de María comienza a hacerse realidad el plan de salvación de Dios, que culminará en Jesucristo.
A partir de las lecturas proclamadas, Mons. José Luis Retana incidió especialmente en el modo de actuar de Dios, que se sirve de lo humilde y sencillo para llevar adelante su obra. “Este es el estilo de Dios, elige las cosas pequeñas, las cosas humildes, para hacer grandes obras”, afirmó.
El prelado recordó también que Dios no permanece alejado de la historia de los hombres, sino que camina con su pueblo, con sus luces y sus debilidades. Una forma de actuar que, según señaló, debe inspirar también el camino de los cristianos y de quienes tienen responsabilidades al servicio de la sociedad.
“La Virgen de la Vega es el pilar fuerte que sostiene la fe de Salamanca”
Mons, José Luis Retana invitó a todos los salmantinos a volver la mirada hacia María y aprender de su forma de vivir: “Contemplemos a María, aprendamos de su estilo de vida, ejemplo de escucha y obediencia”. Asimismo, pidió a la Virgen “humildad y disponibilidad” para acoger el proyecto de Dios y asumir la aportación que corresponde a cada uno, porque “Dios sigue queriendo contar con nosotros”.
En uno de los momentos centrales de su homilía, el obispo definió a Nuestra Señora de la Vega como “el pilar fuerte que sostiene y alienta la fe de este pueblo de Salamanca” y como “la mejor evangelizadora”, en quien los cristianos están llamados a mirarse “para ser fieles al Señor y transmisores de la fe a las generaciones futuras”.
La celebración tuvo también una especial mirada hacia el comienzo del curso pastoral diocesano. Ante la imagen de la patrona, Mons. José Luis Retana quiso poner de manera expresa el futuro inmediato de la Iglesia salmantina: “Quiero depositar hoy el camino de nuestra Iglesia diocesana” en el corazón de María, señaló, recordando la próxima celebración de la Semana de Pastoral, que marcará los objetivos pastorales de la diócesis durante este curso y a la que invitó a participar a toda la comunidad diocesana.
Oración por las familias, la paz y quienes sufren
Al inicio de la celebración se tuvo especialmente presentes a las familias que atraviesan dificultades, a quienes han sufrido las consecuencias de los incendios registrados este verano en España, algunos de ellos en la provincia de Salamanca, y a las víctimas de las guerras. Ante María, invocada como Reina de la Paz, se pidió también por los gobernantes para que trabajen por el fin de las hostilidades.
Durante la liturgia se elevaron además oraciones por la Iglesia, por los pueblos de la tierra, por las personas más necesitadas y por todos los presentes, para que, siguiendo el ejemplo de María, sepan vivir con gratitud y fidelidad tanto los momentos de prueba como los de alegría.
Como es tradición en esta solemnidad, el alcalde de Salamanca realizó la ofrenda a Nuestra Señora de la Vega en nombre de la ciudad, pidiendo su protección para los salmantinos y poniendo ante la patrona el compromiso de construir una sociedad marcada por la concordia, la solidaridad y el trabajo compartido.
La eucaristía concluyó con la bendición solemne, en la que el obispo pidió que todos los participantes fueran acompañados siempre por la protección de la Virgen María, antes de despedir a los fieles reunidos para celebrar a Nuestra Señora de la Vega, y entonar su himno:
La entrada El obispo encomienda a la Virgen de la Vega el nuevo curso pastoral de la Diócesis se publicó primero en Diócesis de Salamanca.
————————————————————————————————————————————————————————————
El anterior contenido fue publicado en:




























