CATÓLICOS EN SALAMANCA – Mirar la vida con los ojos de Francisco de Asís

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Este domingo, 4 de octubre, se celebra la fiesta de san Francisco de Asís y concluye el Tiempo de la Creación, una ocasión que Belén Santa María aprovecha para invitarnos a mirar la vida desde la sencillez, la paz, la fraternidad y el cuidado de todo lo creado

 

Resulta difícil estos días e incluso, podríamos decir, en sentido más amplio, en estos tiempos, pararse, hacer silencio a tanto ruido y poder despejar nuestro interior para hacer una escucha profunda y en paz.

Esto no quiere decir que nos tengamos que olvidar de la realidad ni dejar de lado los latidos de nuestro mundo, con sus dolores y sus alegrías, pero a veces necesitamos parar para reorientar nuestra mirada. Para centrar nuestros afectos y para prepararnos para enfrentar con paz el oleaje social en el que nos sentimos volteados y puede que hasta ahogados.

Por eso, hoy os invito a que nos fijemos en un santo del que celebramos su octavo centenario y que ha sido durante todo este tiempo modelo y ejemplo para tantas y para tantos seguidores de Jesús, y también para no seguidores de Él. Me refiero a Francisco de Asís.

Hoy me paro a mirar su vida, especialmente desde lo que más me atrae de lo que conozco de él: su aminoramiento. Sabemos que, de una familia rica, con un padre que tenía grandes expectativas sobre él, pasó por elección a ser un mendigo por las calles, pobre de solemnidad, que dependía de la caridad de los demás para sobrevivir.

Esto nos puede ayudar a cuestionarnos en qué ponemos nuestra seguridad: en lo que poseemos, en la seguridad material, en nuestras propias fuerzas y capacidades. Y puede ayudarnos a recolocar nuestras fragilidades, nuestra necesaria dependencia de los demás, nuestra pequeñez e insignificancia, y sabernos así amados por Dios.

Por otro lado, su preocupación por la paz. De ese saberse necesitado de los demás nace la paz interior y la reivindicación de la exterior.

Ese aminoramiento personal es lo que hace posible la reconciliación, que requiere abandonar la soberbia y el engreimiento para podernos poner en lugar del otro y hacer posible el cambio de postura, la cesión de terreno, la concesión de verdad fuera de nosotros mismos, esa paz desarmada y desarmante.

También me llama la atención su saberse criatura junto con todo lo creado. Poder ver a Dios en cada parte de la creación presente y actuando, haciendo posible la enorme belleza de lo que nos rodea desde lo más pequeño al hermano Sol y la hermana Luna, sin olvidar la hermana Muerte, que también forma parte de la vida. Y su petición de hacerse cada vez más parecido a Cristo, como quien tiene claro su sentido, su porqué y su para qué, y es capaz de supeditar todo a ese fin. Como una persona enteramente enamorada que quiere identificarse con el amado, aunque esto suponga asumir también sus llagas y sus heridas.

Ojalá Francisco de Asís siga siendo modelo y faro para muchos. Que sepamos actualizar su mensaje, el mensaje de su vida, que no es otro que el mensaje de Jesús.

Belén Santa María Eraña, Laica, CVX y trabajadora en Cáritas Diocesana

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