CATÓLICOS EN VALENCIA – Diez años creando hogares lejos de casa 

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Diez años después de abrir sus puertas en Valencia, el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) continúa acompañando a quienes han dejado atrás su país en busca de nuevas oportunidades. Cerca de 10.400 personas han pasado por sus programas de acogida, formación y asesoramiento durante una década marcada por el encuentro intercultural, la defensa de los derechos humanos y la construcción de hogares lejos de casa.

Detrás de cada consulta jurídica, de cada curso de formación o de cada encuentro comunitario hay una historia de búsqueda, de adaptación y de esperanza. Historias de personas que un día dejaron atrás su país de origen y encontraron en Valencia un lugar donde comenzar de nuevo.  A ellas quiso rendir homenaje el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) Valencia durante la celebración de su décimo aniversario, conmemorado en el Centro Arrupe bajo el lema ‘10 años acompañando vidas’.

Desde su apertura en 2016, el SJM Valencia ha acompañado a cerca de 10.400 personas migrantes y refugiadas a través de programas de acogida y orientación, asesoramiento jurídico, formación, inserción sociolaboral, espacios para mujeres y diálogo interreligioso. Su puesta en marcha dio continuidad al trabajo que la Compañía de Jesús ya venía desarrollando en este ámbito a través de la Fundación CeiMigra.

La jornada reunió a participantes de los distintos programas de la entidad, representantes institucionales, organizaciones sociales y miembros de la Compañía de Jesús para agradecer el camino recorrido y renovar el compromiso con la acogida y la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas.

La directora del SJM Valencia, Cecilia Villarroel, destacó que la celebración era, sobre todo, un reconocimiento a las personas que han formado parte de esta historia durante la última década. “Estos diez años no son solo hojas de un calendario, sino diez años de historias, de rostros, de esfuerzos silenciosos, de dificultades superadas y de vidas transformadas”, afirmó.

Junto a ella intervino Anyela Magali, integrante del grupo de mujeres de la entidad, quien recordó la importancia de los espacios de acompañamiento y acogida que, desde hace años, ofrecen apoyo a quienes llegan a Valencia en busca de nuevas oportunidades. Ambas agradecieron también la dedicación del equipo técnico y de las personas voluntarias que han hecho posible esta labor.

Durante el acto se anunció además la integración del SJM Valencia y Entreculturas, dentro del proceso de reorganización impulsado por el Sector Social de la Compañía de Jesús. Una nueva etapa que permitirá fortalecer recursos y ampliar la capacidad de respuesta ante las necesidades de las personas acompañadas.

La celebración incluyó la mesa redonda ‘Raíces y futuro de las migraciones en Valencia’, en la que expertos y representantes de entidades sociales reflexionaron sobre los desafíos actuales de los procesos migratorios y la construcción de una sociedad más inclusiva. También participaron re- presentantes de la Generalitat Valenciana, quienes pusieron en valor la contribución del SJM Valencia a la cohesión social y la convivencia.

Uno de los momentos más simbólicos llegó con la intervención de María del Carmen de la Fuente, coordinadora estatal del Servicio Jesuita a Migrantes, quien comparó el trabajo de la entidad con la Muixeranga valenciana. “Cada figura solo es posible porque cada uno ofrece una cosa concreta”, señaló, destacando la importancia del esfuerzo compartido para sos- tener una comunidad.

La jornada concluyó con una actuación de la Muixeranga del Carraixet y del músico Pepe Palau, así como con un encuentro fraterno entre los asistentes.

Durante esta década, la entidad ha apostado por favorecer el encuentro intercultural y la construcción de ciudadanía desde la diversidad, convencida de que la convivencia entre personas de distintos orígenes, culturas y creencias no solo enriquece la sociedad, sino que contribuye a hacerla más humana, justa y acogedora.

Desde su creación, el Servicio Jesuita a Migrantes Valencia ha acompañado a miles de personas migrantes y refugiadas a través de programas de acogida, asesoramiento jurídico, formación, inserción sociolaboral y participación comunitaria. Diez años después, sigue trabajando para que quienes llegan a una tierra nueva encuentren algo más que ayuda: la posibilidad de sentirse acogidos, reconocidos y parte de una comunidad.

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