En la Comunidad Valenciana se constata una infrafinanciación estructural. Mientras en Alicante la Administración local financia a 18,87€ la plaza/día, la financiación autonómica en Castellón y Valencia alcanza un precio/plaza dentro del rango recomendado (60 € día/plaza).
La entidad presenta en Comunidad Valenciana los resultados de Improntas 2025 y alerta de la infrafinanciación de la vivienda de inclusión social destinada a personas en pobreza extrema
La Provincia España Este de las Hijas de la Caridad ha denunciado hoy en la Comunidad Valenciana una realidad que permanece prácticamente invisible en el debate público: el impacto extremo que la crisis de vivienda está teniendo sobre las personas más vulnerables, que en muchos casos han quedado excluidas incluso del acceso a una habitación.
Durante la presentación de Improntas 2025, la memoria de actuación de la entidad en la Comunidad Valenciana, Hijas de la Caridad ha advertido de que la actual crisis habitacional está expulsando progresivamente del sistema a quienes se encuentran en situación de exclusión social, para quienes el problema ya no es acceder a una vivienda completa, sino contar con cualquier alternativa residencial digna.
Actualmente, la entidad acompaña a 1.238 personas a través de recursos de vivienda e inclusión social, de las cuales el 38 % se encuentra en pobreza extrema y el 55 % en situación de vulnerabilidad. Para ello sostiene 81 viviendas y 448 plazas habitacionales en Aragón, Cataluña, Navarra y Comunidad Valenciana.
La vivienda por sí sola no basta
Según la organización, uno de los principales errores en el enfoque de las políticas públicas consiste en considerar que el problema puede resolverse únicamente aumentando la oferta de vivienda.
“La realidad de las personas en pobreza extrema demuestra que no basta con ofrecer metros cuadrados. Es imprescindible acompañar la vivienda con intervención social, apoyo emocional, formación y acceso al empleo, o la exclusión se cronifica”, sostiene la entidad.
En este sentido, denuncian que las administraciones públicas reconocen esta necesidad financiando plazas de inclusión social, pero lo hacen muy por debajo de su coste real, lo que obliga a las entidades sociales a asumir de forma estructural parte del esfuerzo económico necesario para sostener estos recursos.
Comunidad Valenciana: desigualdad en la financiación
La situación resulta especialmente significativa en la Comunidad Valenciana, donde un mismo problema —la exclusión residencial— recibe respuestas muy distintas en función del territorio.
En Alicante, la financiación municipal de plazas de inclusión social alcanza únicamente 18,87 euros por persona y día, muy lejos del coste considerado razonable, situado entre 60 y 70 euros diarios.
Sin embargo, en Valencia y Castellón, la financiación autonómica se sitúa en torno a 61,95 y 59,87 euros por plaza y día, dentro del umbral adecuado para sostener una intervención social completa.
“La diferencia de financiación entre territorios para atender el mismo problema evidencia una desigualdad estructural que impacta directamente en las personas más vulnerables”, advierte la entidad.
Además, la organización recuerda que la Comunidad Valenciana presenta una tasa de pobreza o riesgo de exclusión del 29,9 % de la población, lo que agrava el impacto de esta infrafinanciación.
Una realidad que las cifras no pueden ocultar
Las principales prestaciones sociales destinadas a personas en situación de vulnerabilidad se sitúan en torno a 470–574 euros mensuales, mientras que el precio de una habitación en ciudades como Valencia o Alicante puede oscilar entre 350 y 500 euros al mes, y el alquiler de una vivienda alcanza fácilmente los 750 a 1.000 euros.
Ante esta realidad, la entidad advierte de que el acceso al mercado de alquiler es prácticamente imposible para quienes se encuentran en pobreza extrema, y muy limitado incluso para quienes están en situación de vulnerabilidad.
Improntas 2025: intervención consolidada en la Comunidad Valenciana
La presentación de Improntas 2025 ha permitido mostrar también el alcance de la intervención desarrollada por Hijas de la Caridad en la Comunidad Valenciana.
Durante el último año, la organización ha acompañado a 2.836 personas, con la participación de 380 profesionales, 106 personas voluntarias y diversos proyectos sociales y educativos en el territorio.
La entidad sostiene que estos datos reflejan una experiencia directa y sostenida en la intervención con personas en situación de vulnerabilidad y pobreza extrema, que avala su diagnóstico sobre la crisis habitacional.
Llamamiento a la corresponsabilidad
Hijas de la Caridad ha pedido a las administraciones públicas que amplíen su mirada sobre el problema de la vivienda, incorporando la realidad específica de las personas en pobreza extrema y garantizando una financiación suficiente de los recursos de inclusión social.
Asimismo, ha apelado a empresas y ciudadanía a implicarse en la construcción de soluciones sostenibles y ha recordado la campaña solidaria “Pon un ladrillo en el techo de esta casa”, destinada a apoyar programas de vivienda e intervención social.
“Hoy no denunciamos solo que la vivienda sea cara. Denunciamos que el sistema está dejando fuera a quienes ya no pueden acceder ni siquiera al último escalón: una habitación, una oportunidad o una vida digna”, concluye la entidad.
Datos de Improntas. Memoria Hijas de la Caridad Provincia España Este 2025
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