Dices: «Tengo un plan. Es un planazo». Olvídate ya de tu plan, por muy planazo que sea! Cambia de objetivos en tu vida (por decirlo de una manera más actual, alza la mirada).
Nuevo objetivo: hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace (vuelve a leer esta frase, que la has leído muy rápido).
Obstáculo: la vida.
Parece muy fácil cuando lo lees así, pero luego te encuentras con cantidad de problemas por el camino. Porque una cosa es que Paco diga «Quiero hacer la voluntad de Dios» cuando todo va bien. Ahí es fácil. Otra muy distinta es cuando Dios lleva a Paco por un camino que él no había previsto ni elegido.
Pero ojooo. No solo le pasa a Paco. Nos pasa a todos, incluso a ti.
No todo sale como querías. Y lo sabes perfectamente. Tus planes no salen. Pierdes algo que querías muchísimo. Tienes que aceptar que aquello que deseabas no era para ti. No digo que Dios sea el causante de todos tus males, eh? No me malinterpretes, que te conozco.
Pero ahí es donde empieza lo difícil. Porque quizá confiar en Dios no es solamente decir: «Señor, dime lo que quieres que haga y lo haré». Ojalá!
También hay que llegar a decir: «Señor, aunque no entienda lo que estás haciendo, decido y quiero confiar en Ti».
Hacer lo que Dios quiere.
Y querer lo que Dios hace.
Y no, eso no significa que todo lo que nos pase sea bueno, ni que haya que fingir que lo malo no duele. Significa creer que Dios va a sacar algo bueno incluso de aquello que tú no habrías elegido.
Al final, la fe no es tener el mapa completo. Es confiar en quien sí lo tiene. Dios.
Y quizá ahí esté una de las cosas más difíciles de ser (un buen) católico: dejar de intentar hacer que Dios siga mis planes y empezar a confiar de una vez en los suyos.
Hay que cambiar la perspectiva (alzar la mirada) y dejar que el Señor se encargue de todo, que pilote el coche de tu vida. Olvídate ya de tu plan!
Hoy me he extendido un poco más, sorryyyy.
Piénsalo 🙂
Miguel Bedoya
La entrada «Tengo un plan. Es un planazo»<br/><span class=”autorcontitulo”><span class=”sinautor”>Sin Autor</span></span> se publicó primero en Jóvenes Católicos.
————————————————————————————————————————————————————————————
El anterior texto fue publicado en: